¿Hasta qué punto son precisos los tests de personalidad?

¿Hasta qué punto son precisos los tests de personalidad?

Banner promocional con un macarrón investigando una lista de verificación de fiabilidad, junto a un indicador de precisión al 82% y una pantalla de smartphone con rasgos del Big Five.

Después de utilizar durante tres semanas un asistente de IA que recordaba mis horarios de trabajo preferidos, terminé haciendo algo que no había hecho en años: repetir el MBTI.

Quería comprobar si la etiqueta que la app había deducido a partir de mis hábitos coincidía con el código de cuatro letras que llevaba conmigo desde la universidad. No coincidía. Al menos, no por completo. Y aquella pequeña diferencia se quedó conmigo más tiempo del que debería.

Soy Javier y dedico bastante tiempo a probar sistemas que aseguran comprender nuestro comportamiento: herramientas de IA, modelos de hábitos y apps de seguimiento personal. Los tests de personalidad se encuentran en algún punto de ese territorio. Aparecen en procesos de selección, formularios iniciales de terapia, talleres para equipos y, cada vez más, como lógica central de apps que afirman «conocerte».

Por eso, la precisión de los tests de personalidad no es para mí una cuestión abstracta. Es práctica. Si estos tests no se sostienen, tampoco lo hacen las herramientas construidas sobre ellos.

Esto es lo que encontré al consultar las investigaciones.


Qué significa que un test de personalidad sea preciso

La palabra «preciso» carga con demasiado peso en esta conversación. La mayoría de las personas mezcla dos conceptos diferentes:

  • Fiabilidad: ¿obtienes el mismo resultado cuando repites el test?
  • Validez: ¿mide realmente aquello que afirma medir?

Un test puede ser fiable sin ser válido. Podríamos clasificar siempre a las personas según su número de calzado y obtener una fiabilidad perfecta al repetir la prueba.

La validez es más difícil de demostrar. Exige comprobar que las puntuaciones se relacionan de manera previsible con comportamientos, resultados o constructos psicológicos reales.

La mayoría de los tests de personalidad tiene dificultades con una de estas cuestiones o con ambas. La pregunta es hasta qué punto y si eso importa para el uso que quieres darles.

Infografía explicativa con dos dianas y personajes de macarrón que comparan la fiabilidad (consistencia en los resultados) frente a la validez (medición precisa de lo correcto).


El Myers-Briggs Type Indicator asigna uno de 16 tipos de cuatro letras: INTJ, ENFP y demás. Fue desarrollado durante la década de 1940 por Isabel Briggs Myers y su madre, Katharine Cook Briggs, inspirándose libremente en la teoría de los tipos psicológicos de Carl Jung.

En la actualidad es una de las evaluaciones de personalidad más utilizadas del mundo. Se emplea en empresas, consultas terapéuticas y, seamos sinceros, en una cantidad enorme de biografías de redes sociales.

Qué dicen las investigaciones

La situación científica del MBTI es realmente discutida, y el debate contiene más matices de los que suelen admitir tanto sus seguidores como sus críticos.

En cuanto a la fiabilidad, un estudio internacional con 1.721 adultos que realizaron dos veces el MBTI Step I, dejando entre seis y quince semanas entre ambas pruebas, encontró coeficientes de fiabilidad test-retest de entre 0,81 y 0,86 en las cuatro escalas, según la Myers & Briggs Foundation. Son resultados bastante respetables para los criterios psicométricos.

Un metaanálisis amplio encontró cifras parecidas: el MBTI y sus escalas presentaban una consistencia interna sólida y buenas estimaciones de fiabilidad test-retest, aunque existían variaciones entre los resultados, según el metaanálisis publicado en Sage Journals.

Sin embargo, parte de esos datos procede de investigaciones vinculadas al editor oficial. Los estudios independientes ofrecen un panorama menos ordenado.

Según una investigación de la Western Kentucky University, los coeficientes test-retest observados en intervalos de entre una semana y dos años y medio oscilaban entre:

  • 0,93 y 0,69 para S/N
  • 0,93 y 0,75 para E/I
  • 0,89 y 0,64 para J/P
  • 0,89 y 0,48 para T/F

La escala Pensamiento–Sentimiento muestra una fiabilidad especialmente débil en diferentes poblaciones.

Problemas de fiabilidad al repetir el test

Gráfico de barras apiladas del sitio oficial de Myers-Briggs que muestra el porcentaje de usuarios que perciben beneficios del MBTI en comunicación, fortalezas y desarrollo personal.

Esta es la parte que cambió mi forma de entender el MBTI: la etiqueta de cuatro letras es menos estable que las puntuaciones numéricas que hay debajo.

Aunque esas puntuaciones apenas cambien, caer en el lado opuesto del punto medio puede transformar por completo el tipo. Por ejemplo, un pequeño movimiento puede hacerte pasar de I a E.

Algunos investigadores han atribuido al MBTI una fiabilidad test-retest reducida. Se ha llegado a estimar que cerca del 75 % de las personas podría obtener un resultado diferente al repetirlo, como recoge un estudio de la Liberty University. Los investigadores del MBTI cuestionan esta cifra y sostienen que afecta principalmente a quienes puntúan cerca del punto medio en alguna escala.

La interpretación más honesta sería esta: el MBTI se entiende mejor como un espectro que como un Sombrero Seleccionador. La etiqueta puede cambiar; tus tendencias subyacentes probablemente sean más estables de lo que sugieren esas cuatro letras.

Conviene saberlo antes de encariñarse demasiado con ellas.


Los cinco grandes: el estándar académico

El modelo de los cinco grandes rasgos —Apertura, Responsabilidad, Extraversión, Amabilidad y Neuroticismo, conocido en inglés mediante el acrónimo OCEAN— es el que utiliza buena parte de los psicólogos cuando investiga la personalidad.

Surgió tras décadas de análisis factoriales, comenzando con la lista de palabras que describían rasgos elaborada por Gordon Allport en 1936 y desarrollándose posteriormente hasta la década de 1990.

Por qué lo prefieren los psicólogos

La respuesta práctica es que permite realizar ciertas predicciones.

Las investigaciones han demostrado que los cinco grandes rasgos se relacionan con resultados laborales como el rendimiento, el aprovechamiento de la formación y la rotación de personal. Uno de los primeros metaanálisis encontró una correlación estimada de 0,26 entre la responsabilidad y las evaluaciones del rendimiento realizadas por supervisores.

No es una correlación enorme, pero existe y puede reproducirse.

A diferencia de las categorías binarias del MBTI, los cinco grandes miden los rasgos mediante escalas continuas. Esto permite reflejar gradaciones en lugar de obligarte a entrar en una caja. También evita la dificultad conceptual de la lógica excluyente del MBTI: no eres «introvertido o extrovertido», sino que ocupas algún punto de esa dimensión.

El modelo de los cinco grandes también resulta más claro acerca de lo que pretende ser. Es descriptivo, no explicativo. Fue desarrollado para organizar rasgos de personalidad, no como una teoría completa de la personalidad. No explica plenamente las diferencias entre individuos ni proporciona una causa del comportamiento humano, como señala Simply Psychology.

Diagrama con cinco círculos de colores que representan las dimensiones del modelo OCEAN (Neuroticismo, Extraversión, Apertura, Amabilidad y Responsabilidad) y sus extremos.

Es una distinción importante: puede indicar dónde te encuentras, pero no por qué.

También presenta limitaciones. Buena parte de sus investigaciones se ha realizado con poblaciones WEIRD: occidentales, con educación formal, industrializadas, ricas y democráticas. Un estudio realizado con una población indígena de Bolivia no logró reproducir limpiamente la estructura de cinco factores, lo que plantea preguntas sobre el grado de universalidad del modelo.


SBTI: ninguna ciencia y muchas sensaciones

Si has pasado algo de tiempo en internet últimamente, probablemente hayas visto resultados del SBTI.

SBTI, abreviatura de Silly Big Personality Test, es un cuestionario nacido en internet que convierte hábitos desordenados, maneras de afrontar dificultades e instintos relacionales en tipos divertidos pero reconocibles. Funciona mejor como entretenimiento con un espejo sospechosamente preciso incorporado.

No es un diagnóstico científico. Aun así, muchas personas consideran útiles sus descripciones porque reflejan patrones sociales y emocionales reconocibles.

Me parece una definición justa. Hice el test hace unas semanas por curiosidad y el resultado me pareció extrañamente preciso. Eso es precisamente lo que vuelve interesantes y un poco peligrosas estas pruebas.

Las descripciones de personalidad suelen estar redactadas de manera tan amplia que pueden aplicarse a casi cualquiera. Es lo que se conoce como efecto Barnum. Además, estamos predispuestos a buscar patrones y significado en las descripciones sobre nosotros mismos.

El SBTI no pretende ser algo que no es. El problema aparece cuando alguien trata sus resultados como una verdad diagnóstica o cuando una app sustituye un verdadero modelo de conducta por clasificaciones de personalidad optimizadas para generar interacción.


Tabla comparativa

Cuadrícula de tres columnas que contrasta la base junguiana del MBTI, el estándar académico del modelo OCEAN y el uso recreativo del SBTI en redes sociales.

Test
Base científica
Fiabilidad
Validez
Mejor uso
MBTI
Teoría junguiana discutida
Moderada o buena, según la escala
Capacidad predictiva débil
Reflexión personal y comunicación en equipos
Cinco grandes
Investigación basada en análisis factorial
Sólida
Buena capacidad predictiva
Investigación y evaluación clínica
SBTI
Ninguna
No aplicable
Entretenimiento
Compartir en redes y exploración personal informal

Lo que los tests pueden decirte y lo que no

Esta es la conclusión a la que llegué después de dedicarle más tiempo del esperado: los tests de personalidad sirven mejor para provocar una reflexión que para medir algo definitivo.

Los cinco grandes ofrecen una fotografía razonable de tu posición en varias dimensiones bien estudiadas. El MBTI proporciona una estructura para pensar en tus preferencias, aunque la etiqueta de cuatro letras sea menos estable de lo que parece. El SBTI te da algo que enviar al grupo de WhatsApp.

Ninguno permite predecir de manera fiable cómo actuarás en una situación concreta, reflejar todos tus cambios a lo largo del tiempo ni explicar por completo el contexto.

Tu puntuación de responsabilidad a los veintipocos años podría ser diferente a los treinta y cinco. La personalidad no es fija. Los rasgos de los cinco grandes suelen permanecer relativamente estables durante buena parte de la vida, pero reciben una influencia considerable tanto de los genes como del entorno. Se ha estimado una heredabilidad cercana al 50 %.

Eso deja bastante espacio para cambios que un test realizado en un momento concreto no puede recoger.

El problema principal es depender demasiado de los resultados. Cuando una etiqueta se convierte en identidad, deja de ser una herramienta y empieza a funcionar como una jaula. Decir «soy INFP, así que no utilizo hojas de cálculo» no equivale a comprender tu relación real con el trabajo estructurado.


Mejores formas de conocerte

Infografía en cuatro etapas que detalla el seguimiento personal, comentarios externos, reflexión estructurada y evaluación profesional para el desarrollo personal.

La investigación sobre el autoconocimiento resulta más interesante que el propio debate sobre los tests. El trabajo de la psicóloga Tasha Eurich sugiere que solo entre el 10 % y el 15 % de las personas posee un verdadero autoconocimiento, aunque la mayoría crea tenerlo.

Esa distancia no se reduce haciendo más tests, sino observando mejor.

Estas alternativas cuentan con más apoyo que un único resultado:

Seguimiento personal a lo largo del tiempo. Observa durante varias semanas los patrones de tu energía, tus decisiones y tus reacciones en lugar de responder preguntas sobre preferencias hipotéticas. Registrar qué actividades te dan energía y cuáles te la quitan puede revelar tus valores con más rapidez que cualquier test. No hace falta llevar un diario elaborado; bastan algunas notas sencillas.

Comentarios sobre tu comportamiento. Pregunta a personas que te observen habitualmente cómo te describirían. La distancia entre tu percepción y la experiencia que los demás tienen de ti suele aportar más información que una tipología.

Terapia o reflexión estructurada. Para cuestiones que superen la curiosidad general —decisiones profesionales, patrones relacionales o salud mental—, intervenciones como la terapia dialéctico-conductual (TDC o DBT) y la terapia cognitivo-conductual (TCC o CBT) pueden trabajar el autoconocimiento de formas que un test estático no puede reproducir.

Evaluaciones específicas utilizadas correctamente. El modelo de los cinco grandes, administrado en un contexto profesional e interpretado junto con datos de comportamiento, puede ser verdaderamente útil. La palabra clave es «junto».


Preguntas frecuentes

¿Es científicamente válido el MBTI?

La respuesta breve es: parcialmente.

La fiabilidad ha mejorado en sus versiones más recientes y algunos estudios respaldan su validez de constructo. Sin embargo, su capacidad para predecir comportamientos reales es débil en comparación con los cinco grandes.

La mayoría de los psicólogos investigadores no lo utiliza en contextos clínicos o científicos. Eso no lo vuelve inútil para reflexionar, pero significa que el código de cuatro letras no es un diagnóstico psicológico estable.

¿Cuál es el test de personalidad más preciso?

Para la investigación y la predicción, el modelo de los cinco grandes, también llamado modelo de cinco factores o FFM, es el que cuenta con mayor respaldo empírico.

Suele producir puntuaciones con niveles altos de validez y fiabilidad gracias a las numerosas investigaciones que sustentan el sistema. En ocasiones se lo ha denominado «el único test de personalidad verdaderamente científico».

Es una afirmación muy contundente, pero refleja de forma aproximada la preferencia general de muchos investigadores de la personalidad.

¿Por qué cambian los resultados de mis tests?

Existen varias razones. El estado de ánimo en el momento de realizar la prueba influye más de lo que solemos pensar. El contexto también modifica las respuestas: una pregunta sobre si «prefieres el orden» puede interpretarse de forma distinta durante una semana estresante que durante una tranquila.

En el MBTI, las personas que puntúan cerca del punto medio de una dimensión tienen más probabilidades de cambiar de etiqueta entre pruebas, aunque sus puntuaciones apenas varíen. Es un problema estructural de los sistemas que transforman escalas continuas en categorías binarias.

¿Son los cinco grandes mejores que el MBTI?

Para la validez predictiva y la fundamentación científica, sí.

Los cinco grandes cuentan con décadas de replicaciones en distintas culturas y contextos, y miden rasgos continuos en lugar de clasificar a las personas mediante categorías. Sin embargo, mucha gente considera que el MBTI resulta más intuitivo para describirse y comunicarse. Sus etiquetas son fáciles de recordar y el modelo permite mantener conversaciones sencillas.

Cuál es «mejor» depende del uso que quieras darle.

¿Son fiables los tests de personalidad de internet?

La mayoría no lo es, al menos en el sentido técnico.

Las versiones gratuitas suelen ser adaptaciones abreviadas y no validadas de instrumentos más largos. Existen formas breves validadas de los inventarios de los cinco grandes, pero los cuestionarios de una web cualquiera pueden guardar muy poca relación con los instrumentos utilizados en investigación.

Los tests de Psychology Today están destinados únicamente a fines informativos y no son herramientas diagnósticas, como indica claramente la propia página. La misma advertencia puede aplicarse a la mayoría de las pruebas de personalidad disponibles en internet.

Si vas a utilizar un resultado para tomar una decisión importante, recurre a la versión completa y validada del instrumento dentro de un contexto estructurado.


Aquella diferencia que detecté tres semanas atrás entre la deducción conductual de la IA y mi etiqueta MBTI no terminó de resolverse de manera ordenada.

La IA registraba lo que yo hacía realmente. El MBTI reflejaba cómo respondía a preguntas sobre preferencias hipotéticas.

Ambas cosas son datos. Ninguna cuenta la historia completa.

Merece la pena pasar una situación real por ese filtro antes de decidir en cuál confías más.


Artículos Relacionados

Postuler pour devenir Les premiers amis de Macaron